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¿Conviene sacar un préstamo personal para cancelar la tarjeta de crédito?

Solicitar un crédito para saldar la deuda contraída con la entidad emisora de la tarjeta de crédito es una opción para ponerse al día con el pago, cuando no se cuenta con el dinero para abonar el total de los consumos. Sin embargo, no siempre es la mejor solución. Los aspectos que tenés que considerar.

La tarjeta de crédito es una de las herramientas financieras más utilizadas a diario para realizar pagos cuando se trata de montos altos de dinero o no se cuenta con la disponibilidad del efectivo en el momento. Pero así como muchas veces funciona como un “salvavidas”, también puede jugarnos en contra.

Su excesivo o inadecuado uso puede provocarnos importantes deudas a tal punto de que terminemos abonando solamente el pago mínimo (la suma más pequeña solicitada por la entidad y no el total de la cuota mensual), quedando atrapados en un endeudamiento constante. Es común que los altos intereses moratorios que cobran los emisores de las tarjetas hagan de la deuda una bola de nieve impagable, haciendo que la situación se regularice, en muchas ocasiones, luego de años.

Aunque nunca recomendamos llegar a esta instancia, existen diferentes alternativas para afrontar este problema. ¿Qué podés hacer al respecto en caso de que te encuentres en esta situación?

Una solución posible es realizar el pago mínimo de la tarjeta de crédito hasta que puedas saldar el total de la deuda, sabiendo que, con el paso del tiempo, el importe a abonar irá en aumento debido a los intereses contraídos. Otra opción consiste en solicitar un préstamo personal para obtener dinero y así cancelar el saldo total de la tarjeta de una sola vez. El objetivo es reemplazar esta deuda por una más económica.

¿Cuándo conviene hacerlo?

El pago mínimo es una tentación irresistible que puede salir muy caro. Por eso, te recomendamos que antes de incurrir en nuevos gastos, analices la posibilidad de tomar un crédito. Al momento de solicitar un préstamo personal para anular la deuda que tenés con la tarjeta de crédito hay que tener en claro que la finalidad de esta operación es cancelar el importe adeudado en un único pago, asumiendo una nueva deuda, pero más barata.

De esta manera, es posible acceder a créditos con tasas menores y plazos más largos para minimizar el porcentaje del presupuesto personal mensual que debe destinarse al pago de la última deuda, en comparación con la que se tenía originalmente.

Igualmente, antes de tomar la decisión de solicitar un préstamo, te sugerimos que leas detenidamente la “letra chica” para asegurarte de que esta herramienta sea realmente una solución, y no un problema. Para eso, tenés que prestarle atención al Costo Financiero Total (CFT), que representa el costo real de tu préstamo. Se trata del porcentaje final que vas a pagar como devolución del crédito que solicitaste.

¿Qué opciones de préstamos ofrece el mercado?

Existen distintos tipos de créditos a los que podés recurrir en esta situación. Te contamos cuáles son, cómo funcionan, sus pros y sus contras, y qué podés hacer al respecto:

1. Pedir un préstamo diseñado especialmente para la cancelación de deudas. Es una alternativa interesante si tenés más de una deuda con varias instituciones financieras al mismo tiempo. Por medio de este crédito, el cliente accede a un financiamiento de calidad para cancelar otras deudas. Por ejemplo, los préstamos de consolidación de deudas de Agilis cuentan con óptimas condiciones ya que brindan el beneficio de abonar intereses más bajos en un plazo más amplio.

2. Solicitarle un crédito al banco que emitió la tarjeta con la que te endeudaste. La misma entidad ofrece a veces préstamos personales que podés pedir con el fin de abonar lo adeudado. El emisor de la tarjeta de crédito estará interesado en encontrarle una solución al problema, por lo que intentará facilitarte el proceso para que accedas al préstamo solicitado con bajas cuotas mensuales a un plazo mayor. Sin embargo, esta opción puede no ser del todo conveniente, ya que al aumentar el período de tiempo para pagar el crédito, es posible que tu deuda se incremente y termines pagando más dinero a la larga.

3. Optar por un préstamo personal tradicional. Los bancos brindan líneas de crédito convencionales con plazos de hasta 5 años. El contrapunto es que los requisitos solicitados suelen ser más difíciles de cumplir, con evaluaciones estrictas. A diferencia de las opciones anteriores, en esta existe una chance mayor de que tu solicitud sea rechazada.

4. Solicitar un préstamo de manera rápida y fácil por Internet. Sabemos que tener una deuda con la tarjeta es un problema urgente que precisa de una solución inminente. Las fintech ofrecen créditos online que procesan las solicitudes velozmente, facilitando la aprobación y el desembolso del dinero en poco tiempo. Sin embargo, es preciso aclarar que muchas de ellas cuentan con tasas por arriba del 400% por lo terminan siendo poco convenientes.

Frente a esto, los préstamos con garantía de Agilis con tasas desde 24% en UVA se posicionan como la opción más saludable para quienes no quieren contraer una deuda impagable. Sus soluciones tecnológicas optimizan procesos de gestión de solicitudes de préstamos, con la finalidad de brindar mejores condiciones crediticias a usuarios que pueden acceder al servicio desde sus celulares o computadoras.

Es importante que sepas que estas alternativas siempre están sujetas a aprobación por parte de las entidades financieras. Esto quiere decir que debés chequear con cada una tu situación particular para determinar si el préstamo es apto o no para vos y en qué condiciones conviene que lo tomes.

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