Notas

La reinvención del crédito es indispensable en la Argentina

La coyuntura económica que vive Argentina pone en evidencia un problema de larga data: la banca tradicional no ofrece productos crediticios que constituyan herramientas de desarrollo confiable tanto a individuos como pequeñas y medianas empresas.

Acceder al crédito es un tema de pocos: apenas el 50% de la población tiene una cuenta de ahorros y de ese universo son pocos los que ingresan a líneas de crédito que estén vinculadas al crecimiento y consecución de un proyecto, sea este de tipo personal como la compra de una vivienda o comercial como la inversión en una empresa.

Un porcentaje aún menor es la cantidad de personas que tienen tarjeta de crédito (cerca del 24%), que enfrentan altos intereses y, en parte, son víctimas de una falta de segmentación en tasas de financiación. Por ejemplo, los argentinos con un historial crediticio sano y con un ingreso aceptable se ven atrapados en el modelo. Lo mismo les sucede a quienes no pueden acceder a líneas de financiamiento por los altos intereses del mercado bancario y financiero tradicional.

El sistema crediticio es ineficiente y no está a la altura de un país cuya impronta productiva reposa en el talento de sus emprendedores. El mecanismo no se corresponde si tomamos en cuenta que del mercado argentino han salido los principales unicornios tecnológicos de base digital de la región. Aún más, no es funcional si vemos que son las pequeñas y medianas empresas las que otorgan el 80% de las plazas de trabajo, a pesar de ser las que más dificultades deben sortear a la hora de conseguir financiamiento o renegociar créditos. En definitiva, los bancos actúan en modo “Error 404”, un servidor que simplemente el usuario no puede encontrar.

Según los datos publicados por ONU- Hábitat, el sistema habitacional en el continente muestra un profundo déficit, registrándose 110 millones de personas que no pueden acceder a una vivienda digna. En contraste a esta situación, Chile y Panamá son casos de éxito para el acceso a dichos créditos gracias a los altos niveles de ingreso. Distinta es la situación en Argentina, en donde este tipo financiación está en caída libre. Si bien tuvo su pico con el programa PROCREAR;  las altas tasas y la inflación (que en 2018 fue del 48%) fueron forjando trabas que hoy impactan perjudicialmente al momento de solicitar un crédito.

Tema aparte pero envuelto en la misma trama es la consolidación de la deuda. Si bien puede ser una manera de reducir los pagos, no deja de mantener al usuario en una espiral de morosidad. Es sabido que la utilización de las tarjetas de crédito y débito en Argentina representan maneras de financiar el consumo, pero aún no se abordan de manera correcta los peligros para aquellos deudores que no llegan a pagar a tiempo.

Con innovación tecnológica en el sistema de financiamiento, las FinTech han permitido la automatización de procesos de asesoramiento, reducción de costos estructurales y agilidad en la  obtención de créditos a través de soluciones online, favoreciendo a PyMEs y trabajadores que requieren acompañamiento financiero en un contexto económico desfavorable.

Es razonable entonces que la gente encuentren en el mercado FinTech varias opciones razonables para enfrentar su morosidad y saldar sus deudas. Las compañías Fintech que agilizan y hacen más competitivo el sistema de financiación en el país aparecen como alternativa, distinta e innovadora, para la clase media profesional .

Según un informe de Finnovista y el Banco Interamericano de Desarrollo, en 2018 hubo un aumento del 66% de Fintech en América Latina. En el sector financiero, lo que a los bancos se le escapa las verticales tecnológicas lo ven como oportunidad. No es casual que con 110 compañías el país sea el cuarto mercado latinoamericano con más FinTech, seguido de Brasil, México y Colombia, respectivamente, según el reporte de Fintech Radar Argentina.

Los altos costos de dinero en los bancos, los procesos tecnológicos viejos -y ya casi obsoletos- que encarecen sus servicios y la falta de educación financiera hacen que la gente desconfíe y no esté motivada a la hora de hacer dichas operaciones. Un claro ejemplo de esto son los costos asociados a las remesas. La baja de competitividad en el mercado y las alianzas exclusivas entre grandes operadores hacen que enviar valor sea demasiado caro.

A pesar de que el panorama no resulte del todo alentador, la experiencia de las FinTech prueba que hay una manera de salir del laberinto. Son estas compañías que reinventan y dinamizan el mercado de créditos en el país las crean un clima favorable para familias y empresas en busca de financiación hipotecaria, de capital de trabajo o incluso de consolidación de deuda.

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