Contexto inmobiliario, créditos y soluciones

Trabajar-con-sus-créditos

 

Luego de desaparecer por más de 15 años, el crédito hipotecario volvió con fuerza a la Argentina de la mano de las UVAs (llegando a crecer un 300% en el 1er trimestre de 2018 vs año anterior). Sin embargo, la brusca devaluación de la última semana hizo caer operaciones y sembró dudas. ¿Significa esto que los créditos UVA están destinados a desaparecer? Creemos que no. Por lo general, la operaciones que se cayeron lo hicieron más por ineficiencias de un mercado que no termina de calibrarse –el banco te presta pesos pero demora meses en otorgarte el crédito y la propiedad está en dólares–, que por un problema intrínseco a las UVAs. La sensación es por lo tanto que, si logramos resolver estas cuestiones y la inflación mantiene su tendencia a la baja (¡este sí que es el Gran supuesto!), los créditos UVA se seguirán afianzando, más allá de la coyuntura y del gobierno de turno. Como ocurrió en Chile, donde el crédito hipotecario llegó a representar un 20% del PBI de la mano de las UFs, cuando en la Argentina aun sigue cercano al 1%.

Sí es posible que, luego del sprint inicial, el ritmo de crecimiento de los créditos UVA se suavice. Esto tiene más que ver con la suba de tasas que varios Bancos –incuidos los públicos– ya empezaron a aplicar. ¿A qué responden esas subas? Básicamente a la necesidad del sistema financiero de resolver el problema del fondeo de los créditos. Es decir, a la necesidad de volverlos sostenibles en el tiempo en un contexto de ajuste y de encarecimiento del dinero para países emergentes (al calor de la suba de los bonos americanos). En efecto, para que el sistema se retroalimente, los bancos tienen que poder descargar sus préstamos en el mercado a una tasa que el mercado convalide. Lamentablemente, las tasas a las que salieron los bancos al comienzo son insostenibles para estas latitudes. De ahí que, aún el Banco Nación, que salió con UVA +3,5%, hoy esté ofreciendo UVA +8%. No es una noticia simpática, pero en la medida en que vuelve el sistema sostenible, era un movimiento esperable y en algún punto saludable.

Lo que sí parece evitable es la experiencia kafkiana a la que son sometidos muchos de los que hoy buscan comprar con crédito: procesos vetustos, horas de fila en sucursales, papeleo, mucha desinformación y meses de demora (de 3 a 6 meses con un banco público, no menos de 2 meses con uno privado). Desde Agilis venimos trabajando desde hace más de un año para revertir esto desde la tecnología.

A pocos meses de nuestro lanzamiento logramos ofrecer pre-aprobaciones reales, 100% online, en menos de 3 minutos, y garantizar desembolso de préstamos bancarios o no bancarios en menos de 15 días hábiles. En poco tiempo 55.000 personas nos visitaron en agilis.com.ar, 9.000 realizaron una solicitud de crédito y 2.000 recibieron su pre-aprobación online. Pero si queremos ofrecer una solución realmente disruptiva, que haga que todos puedan acceder a su préstamo en pocos días -¡hoy hay tecnologia de sobra para que una hipoteca se pueda otorgar en menos de 72hs!- hace falta que todo el ecosistema –Bancos, fintechs, RPI, Colegios de escribanos, inmobiliarias, etc.– trabaje articuladamente en esa dirección. Es por ello que esta ligera desaceleración debiera servir para que todos los actores podamos “parar la pelota”, sincronizar relojes y ajustar clavijas.

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